ACTUALIDAD

Brecha digital de género y futuro laboral

Si algo ha marcado la evolución de nuestra sociedad en los últimos años es la expansión de la
tecnología. Esta expansión nos ha afectado a nivel simbólico y práctico. A nivel simbólico, la
afecta a nuestra manera de concebir el mundo, las relaciones o la comunicación. Se crea una
nueva conciencia de lo que somos, lo que son los demás y nos relaciona de una manera
particular con el medio que nos rodea. La transformación del espacio está relacionada con el
término acuñado por McLuhan (1968) de “aldea global”, cuyo caldo de cultivo ha sido la
velocidad de las comunicaciones debida a los avances en tecnologías digitales. El tiempo y el
espacio se reducen hasta el punto de convertir el mundo en una aldea en la que poco a poco
sus habitantes comienzan a conocerse y comunicarse. Esta transformación Ortiz (1997) la
llama «desterritorialización del espacio” y Santos (1990) “unicidad del tiempo”, lo que supone
comprender el espacio más allá de los condicionamientos físicos y transformarlo en una
realidad social, con lo que podemos tener una visión más amplia y profunda del mundo en que
vivimos. Otra transformación simbólica está relacionada con la concepción del tiempo, que se
ha convertido en algo abstracto que en lugar de ayudarnos a organizar nuestra actividad diaria
nos controla, pasa a ser una posesión que nos posee. También podríamos hablar de otras
como la homogeneización cultural que conlleva que los valores culturales y sociales se diluyan
y asimilen total o parcialmente de otros ajenos, habitualmente estrechamente relacionados
con el estilo de vida occidental.
Por su parte, a nivel práctico se desarrollan transformaciones visibles, que se dan en el día a
día y que son incluso susceptibles de medida, como el uso de la tecnología para múltiples
actividades como la comunicación o búsqueda de información u otras como la extensión de
nuevas formas de democracia participativa al margen de los sistemas políticos oficiales.
La novedad del avance de las tecnologías digitales respecto a otros avances tecnológicos
anteriores (como la imprenta) es su rápida extensión a nivel mundial de forma totalizadora
abarcando todos los aspectos de la vida cotidiana. Llegando incluso a convertirse en un
elemento que sirve para la integración social a la vez que genera justo lo contrario, puesto que
aquellos que no tienen acceso o conocimiento para hacer uso de las tecnologías no solamente
se mantienen al margen de los flujos de información y participación, sino que además se
convierten en invisibles para los sí integrados en el nuevo orden tecnologizado de la realidad.
De ahí surge el origen de la llamada “brecha digital”, término que acuñó Morrisett (Hoffman et
al, 2001). Pero sería más correcto hablar de brechas, en plural porque se puede presentar de
formas diferentes:
 De acceso. Derivada de la falta o precariedad de infraestructuras y relacionada con las
diferencias socioeconómicas. En España esta brecha se ha ido reduciendo
significativamente en los últimos años.
 De uso. Relacionada con la falta de competencia digital que la pandemia ha dejado al
descubierto con mayor claridad
 De aprovechamiento o calidad de uso: También relacionada con la falta de
competencia digital, pero a otro nivel, digamos que existe una falta de dominio y se
realiza un uso inadecuado o condicionado de las tecnologías.
 De género: Cuando el resto de brechas derivadas de la digitalización no afectan, pero
las mujeres no acceden a estudios ni puestos de trabajo relacionados con tecnología o

cuando su perspectiva de dominio de la tecnología es inferior hablamos de esta brecha
que afecta deriva de la asunción de roles de género diferenciados.
En 2022 Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (ONTSI) ha elaborado un informe
acerca de la brecha digital de género del que recogemos algunos datos especialmente
significativos:
 Educación: “Ellas suponen el 26% de las personas matriculadas en Ingeniería y
Arquitectura en universidades españolas; el 74% son hombres. Este dato contrasta con
el total de universitarios, donde el 57% son mujeres y el 43% son hombres
 Competencia digital: “En cuestión de competencias digitales, no hay apenas diferencia
por género, por lo que cabría presuponer igualdad de oportunidades. Y sí, solo el 2%
de la sociedad carece de habilidades digitales, pero el problema es que, en esa
minoría, la mayoría son mujeres.”
 Trabajo: “Siete de cada diez empresas españolas con especialistas en tecnología y
digitalización no cuenta con especialistas femeninas en la materia”.
Existen varias barreras que favorecen este escenario y que influyen directamente en la toma
de decisiones de las mujeres respecto a su formación y trabajo. En primer lugar, se heredan
roles que tienen que ver con cuidados que se suman a las dificultades para conciliar, lo que las
aleja de ocupaciones a tiempo completo, más especializadas o con mayor responsabilidad.
Otro de los frenos tiene que ver con la falta de confianza, el “síndrome de la impostora”
supone un desajuste entre la capacidad real y el autoconcepto que puede conllevar no aceptar
mayor responsabilidad o retos profesionales para los que sin embargo pueden estar
perfectamente preparadas o simplemente desmerecer sus propios méritos. Según el Libro
Blanco de las mujeres en el ámbito tecnológico (Mateos y Gómez ,2019), la baja participación
de las mujeres en la industria tecnológica se debe esencialmente a factores culturales que
hunden sus raíces en el sistema que invisibiliza las aportaciones de las mujeres en el ámbito
científico, además de incentivar a niñas y niños a decantarse por determinados estudios y
profesiones que la sociedad considera acordes con su género.
Lo que está claro es que la tecnología es a la vez un producto humano y nos reconfigura como
tales. Y esto afecta también en el mercado laboral. Las brechas digitales generan otras brechas
como la salarial que conlleva precarización laboral y desigualdad social. Muchas de las
ocupaciones más demandadas en la actualidad y a futuro están relacionadas con la tecnología
están mayormente masculinizadas.
Comienza a ser urgente despertar vocaciones tecnológicas en las chicas más jóvenes,
cuestionar lo roles de género que afectan a las decisiones respecto a la formación y lecciones
laborales e implementar medidas para garantizar la conciliación real para que no se cierren
puertas laborales antes de poder abrirse y sobre todo para lograr una sociedad futura más
equitativa.


Hoffman, D.L, Novak, T.P. y Schlosser, A. E. (2001) The evolution of the digital divide: Examining the
relationship of race to internet access and usage over time. En Compaine, B. Digital Divide. Cambridge,
Massachussets: The MIT Press
Mateos Sillero, S. y Gómez Hernández, C. (2019). Libro Blanco de las mujeres en el ámbito tecnológico.
Secretaría de Estado para el Avance Digital (Ministerio de Economía y Empresa).

Mcluhan, M. (1968). In Fiori Q. (Ed.), Guerra y paz en la aldea global (J. Méndez Herrera Trans.). (1985ª ed.).
Barcelona: Planeta – Agostini.
Ortiz, R. (1997). Mundialización y cultura. Buenos Aires Editorial: Alianza.
Santos, M. (1990). Por una geografía nueva. Madrid: Espasa Calpe.
Velasco, L.Coord. (2022).Brecha digital de género. Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital.

Los deberes son necesarios y beneficiosos

Carmen López Suarez

Los deberes son necesarios y beneficio
Como cada año, la vuelta al cole está acompañada por el eterno debate, sobre si los deberes son (o no) necesarios y beneficiosos.
Un sector de ‘expertos’ (ahora, en educación todo el mundo es experto), asegura que los deberes son perjudiciales y contraproducentes. Incluso, afirman que son ilegales.
Otro, defendemos que no solo, no son ilegales, sino que tienen innumerables ventajas, desde diversos puntos de vista, siempre que respeten ciertos criterios.
Según muestran numerosas investigaciones llevadas a cabo por profesionales de prestigio, nuestros menores deben interiorizar, desde
pequeños, hábitos de estudio y aprender a hacer trabajo individual en casa, de forma autónoma y responsable.
Los trabajos empíricos, revisados por mí y otros colegas que investigan en el campo de la pedagogía, la psicología, la neurociencia y la educación, concluyen muy resumidamente que los deberes:

  • Mejoran considerablemente las habilidades académicas y personales de los estudiantes.
  • Afianzan lo aprendido y ayudan a desarrollar hábitos de vida saludables.
    Sin embargo, también señalan que deben respetar unas pautas concretas:
  • Ser adecuados a la edad del alumnado.
  • Ajustarse a un tiempo (y no más) según esta edad.
  • Ser razonables y progresivos.
  • Servir para revisar y profundizar en el material que previamente se ha trabajado en el aula. 
    Los deberes son necesarios y beneficioso según un elevado número de investigaciones, no se comprueban grandes beneficios en sus resultados académicos y capacidad de aprendizaje de los menores de Infantil y Primaria que hacen deberes. 
    Sin embargo, se han observado beneficios en cuanto a la capacidad de organización y autonomía.

Los deberes en primaria deben, por tanto, estar relacionados con desarrollar hábitos de estudio.
En relación a los estudiantes de Secundaria, se han observado ventajas tanto académicas, como personales.  
Por tanto, los deberes en los cursos superiores, deben ir enfocados tanto a mejorar hábitos de estudio, como a enriquecer y profundizar lo visto en clase.
Desde mi punto de vista, sería conveniente que los detractores de los deberes analizaran de forma rigurosa porqué tienen consecuencias
adversas.
No vendría mal profundizar en algunos aspectos que quizás son los que interfieren negativamente en los trabajos individuales en casa.

Por ejemplo,

  • El número de actividades extraescolares a las que asisten.
  • El tiempo que están viendo la TV o, las horas que están enganchados a pantallas, sin control, ni supervisión.
    Según las investigaciones publicadas, muchos niños no quieren hacer los deberes porque están cansadísimos al final de la tarde,
    después de haber hecho varias actividades extraescolares y/o haber estado chateando con colegas más tiempo del recomendado.  
    Aspectos de crucial importancia que madres y padres debemos valorar en relación al horario de trabajo individual en casa. No olvidemos, que la capacidad de concentración al principio de la tarde puede ser el triple que al final de ella.
    Los deberes son necesarios y beneficiosos
    Algunas familias van más allá e insisten en que son un foco de conflictos familiares. Y puede que así sea, pero nuestra labor es
    educar en el esfuerzo y no eludir responsabilidades para evitar confrontaciones en casa. 
    Existen técnicas de demostrada efectividad, (que año tras año explico en talleres y conferencias para familias), con las que los deberes dejan
    de ser un infierno a la vuelta del colegio o instituto.

Debemos cambiar la visión que tenemos de los trabajos escolares. Es necesario que los entendamos como una oportunidad para enseñar
valores, hábitos de trabajo, orden, organización, superación, responsabilidad y autonomía.
Es un gran esfuerzo, por supuesto. Pero nadie dijo que ser madre y padre fuera tarea sencilla.
Mi experiencia me dice que, con toda seguridad, el compromiso y la perseverancia familiar, nos ofrecerá grandes frutos.
Si nuestros menores empiezan a practicar desde pequeños progresivamente, con nuestra guía, cuando lleguen a la adolescencia,
tendrán asumido que hacer deberes y estudiar son algunos de sus compromisos antes de irse a la cama. 
….
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Liderazgo femenino y cultura financiera

Ángeles Gallardo

Editora periodística especializada en temas de educación e innovación pedagógica. 

Fundadora de www.ineditagencia.com

Los jóvenes de hoy no tienen nada fácil la tarea de incorporarse a la vida adulta, y todavía más
complicada resulta para las mujeres jóvenes. Los medios nos bombardean a diario con
mensajes de liderazgo femenino en todos los ámbitos. La presión que recibe la mujer joven
para ser emprendedora no es proporcional a las herramientas que ha recibido para ello en su
educación.
Actualmente, las jóvenes emprendedoras tienen un nivel académico superior al de sus madres,
pero sigue existiendo una carencia en el ámbito financiero, por razones culturales y por
deficiencias en el ámbito pedagógico.
El dinero ha sido un tabú en nuestra sociedad que se ha transmitido de generación en
generación hasta nuestros días, de modo que el lema «del dinero no se habla» es algo que
sigue vivo en nuestro ideario cultural. La educación, como principal vía socializadora de la
persona, ha copiado ese tabú y lo ha defendido e incluso justificado, en ocasiones.
Hablar de dinero es mucho más que expresar lo que ganamos o no con nuestro trabajo. Hablar
de dinero implica saber qué significa ahorrar, qué implica solicitar un préstamo o un crédito,
entender el concepto de seguro y previsión a largo plazo. Esos son los conceptos que
constituyen una cultura financiera, una visión holística y útil del dinero.
La visión holística del dinero es imprescindible para el emprendimiento del siglo XXI y la
realización de proyectos en los que el lucro o la venta de productos no sean el único objetivo
de la actividad empresarial. El emprendimiento colaborativo, la producción cooperativa y otras
formas de acción creadora de empresa son posibles gracias a una sólida cultura financiera.
Como pasa en otros ámbitos del conocimiento, es recomendable iniciar el aprendizaje lo antes
posible para naturalizarlo e integrarlo en el pensamiento habitual de los alumnos y las
alumnas. Por ello, reivindicamos la necesidad de introducir la educación financiera en las
etapas de Primaria de forma transversal al estudio de las matemáticas y al desarrollo de las
competencias para la ciudadanía.
El aprendizaje de las matemáticas suele unirse a la repetición de tareas que no enlazan bien
con los intereses reales de los alumnos. Algunos conceptos financieros pueden resultar útiles
para poner en práctica principios matemáticos, a la vez que facilitamos situaciones reales para
conectar las tareas del aula con la vida práctica en sociedad. Los alumnos pueden realizar
ejercicios aritméticos descubriendo cuánto cuesta la luz o el agua en sus hogares. O bien, por
qué unos productos alimenticios son más caros que otros, esa puede ser una pregunta
apropiada para debatir sobre los productos locales y los costes de transportar mercancías.
Hay que evitar infravalorar las capacidades de los estudiantes de la etapa de Primaria e
invitarles a participar en la sociedad desde el conocimiento de conceptos como PIB (Producto
Interior Bruto), IVA y los impuestos en general, qué son y para qué sirven. Así, se facilita que
lleguen a ser adultos capacitados para elegir cómo contribuir en una sociedad que conocen y
entienden.

Impulsar el aprendizaje de conceptos financieros macroeconómicos en la etapa de Primaria
puede ser la base de construcción de futuras líderes empresariales, que desarrollen negocios
con responsabilidad social en su ADN constitutivo, y no como una simple acción de imagen
corporativa más.
No hay acción humana que no tenga una implicación económica, de modo que si negamos el
conocimiento financiero a los alumnos estamos deshabilitándoles para ser ciudadanos
integrados y participativos de adultos.

Claves para descubrir la vocación y
elegir los estudios con acierto

Por Yolanda Palomino Cabrero, periodista y orientadora vocacional. Fundadora
de los talleres Encuentra tu vocación.
www.encuentratuvocacion.com

¿Sabías que en España el 33% de los alumnos que empieza una carrera universitaria la abandona? Esto demuestra la importancia de elegir una
titulación afín a nuestra vocación y habilidades.
Este abandono responde a varios factores, entre los que destaca la falta de un trabajo reflexivo previo por parte del alumno para conocer sus habilidades,
intereses y valores.
Explorar tus talentos, es decir, aquellas habilidades personales y académicas en las que destacas; tus pasiones, las actividades que te entusiasman y te
llenan de energía; y tus valores, o lo que es lo mismo, aquellos principios que guían tu vida, son tarea fundamental para descubrir la vocación antes de elegir los estudios.
Es muy habitual encontrarse con trabajadores dedicados a una profesión que no les interesa nada. Esto, a la larga, genera frustración y una gran
desmotivación en la persona. En cambio, cuando estudias algo con verdadero significado para ti y te dedicas a ello, consigues aportar tu mayor valor al
mundo. Y de eso se trata cuando salimos al mundo laboral: de encontrar una profesión en la que aportar valor con nuestras cualidades y aptitudes naturales.
Trabajar el autoconocimiento y la reflexión antes de embarcarse en una carrera universitaria permite a los alumnos conocer mejor sus intereses más profundos y encontrar su propio camino. La era en la que el trabajo se consideraba un sacrificio, casi una esclavitud, ha terminado. Ahora es posible -y muy saludable- disfrutar realizando una actividad que nos apasione y ganar dinero con ello. Para lograrlo hay que empezar por hacer un trabajo de introspección para descubrir nuestra vocación y así tomar las riendas de nuestra vida.

Paso a paso para encontrar la vocación
En la elección de los estudios universitarios, el alumno debería ser el principal protagonista. Realizar ejercicios de autoconocimiento le permite tener un
criterio propio y maduro para tomar “la gran decisión” y no verse condicionado por lo que el entorno, la sociedad e, incluso las modas dicten en lo que a
estudios se refiere.

Es fundamental dedicarse a una profesión alineada con la esencia de la persona. Para alcanzar la plenitud en el trabajo es fundamental lograr una
coherencia entre lo que somos y lo que hacemos. Ser conscientes de nuestras cualidades nos permite buscar un trabajo que encaje con ellas. De nada sirve ganar mucho dinero si existe una incoherencia entre nosotros y nuestro trabajo.

Estas son para mí las 5 claves más poderosas para encontrar la vocación:
1) Explorar los talentos. Preguntarse qué actividades hago especialmente bien y sin esfuerzo, qué conocimientos y habilidades tengo con los que
puedo mejorar el mundo, qué cualidades personales me caracterizan (en este punto, si no se tiene claro, lo mejor es preguntar a quienes nos
conocen qué fortalezas ven en nosotros).
2) Identificar las pasiones. Las actividades que nos entusiasman y nos llenan de energía cuando las realizamos son claras candidatas a
convertirse en nuestra vocación. La pasión es un elemento imprescindible para poder brillar como profesional, por tanto, no debe
subestimarse.
3) Conocer la oferta educativa y laboral. Existen multitud de estudios y titulaciones, tanto universitarios, como de formación profesional y
enseñanzas especiales, y es necesario bucear para conocer toda la oferta educativa. El abanico de posibilidades es inmenso y es imposible
matricularse en unos estudios si no sabes que existen. Por eso es preciso sumergirse en las páginas web de las universidades para recopilar toda la información posible de los grados que nos interesan: asignaturas, conocimientos que se adquieren, para qué te prepara, salidas profesionales, etc..
4) Acercarse a las profesiones. Es fundamental que los alumnos vivan de cerca las profesiones que les llaman la atención. Para ello, pueden
hablar con personas que se dedican a esas profesiones y hacerles preguntas sobre su trabajo e, incluso, acompañarles un día o hacer algún voluntariado en ese sector para conocerlo de primera mano.
5) Reflexionar sobre todo ello. Después de realizar los pasos anteriores el alumno tiene que reflexionar sobre todo esto haciéndose preguntas:
¿Me veo yo trabajando es esto? ¿me gustaría saber más de este sector y formarme en ello? ¿me haría ilusión levantarme cada día para
dedicarme a esta profesión? Si la respuesta es que sí, le dará la pista acerca de dónde está su vocación. Y si la respuesta es que no, le servirá
para descartar esa opción.
Siguiendo este método, los alumnos tienen más opciones de encontrar su vocación y matricularse en unos estudios afines a su perfil.
La pregunta no debería ser en qué estudios me matriculo si no a qué profesión me quiero dedicar, es decir, qué profesión me permitirá aportar mi mayor valor.
Y después buscar los estudios que mejor me acerquen a ese objetivo.

La temida nota de corte de los grados universitarios no debe ser un impedimento. Si un estudiante tiene claro lo que quiere hacer, pero no le
alcanza la nota, siempre existen alternativas para alcanzar la meta. La orientación vocacional también ayuda a trazar una estrategia para conseguir
acceder a la carrera soñada.

La equidad se construye con nuevos modelos de liderazgo


Claudia Tobar, PhD en Educación en Liderazgo Organizacional. Directora del Instituto de Enseñanza y Aprendizaje (IDEA), Academia SHIFT y Educación en Línea, de la Universidad San Francisco de Quito. Oradora de TEDx y elegida por Forbes Ecuador como Mujer Power.

Email: ctobar@usfq.edu.ec


Cuando hablamos de brecha de género, la realidad es que por cada 100 hombres promovidos o contratados en su primera posición de liderazgo, solo 72 mujeres tienen la misma oportunidad (Forbes, 2021). Es conocido que aún no hemos alcanzado la anhelada equidad en condiciones y salarios. El desafío no recae en lograr que más mujeres entren en la carrera desgastante de hombres contra mujeres, donde las mujeres tratan de imitar modelos de liderazgo masculinos y con condiciones creadas por y para hombres, sino en sentirse cómodas desafiando nuevos modelos, más empáticos, flexibles y conciliadores, con los cuales impactar en su entorno.


Las mujeres son 75% más propensas que los hombres a sufrir del síndrome del impostor al momento de recibir un nuevo cargo. El síndrome del impostor puede definirse como un conjunto de sentimientos de inseguridad que persisten a pesar del éxito evidente. Los «impostores» sufren una duda crónica sobre sí mismos y una sensación de fraude intelectual que anula cualquier sentimiento de éxito o prueba externa de su competencia (Corkindale, 2008). Esta inseguridad afecta su potencial, su ambición y su posibilidad de aplicar a nuevas oportunidades y crecimiento. ¿Por qué a las mujeres les afecta más? Existen numerosas variables, pero la más común es que los puestos de liderazgo diseñados por y para hombres hacen que las mujeres deban estar pretendiendo ser hombres para ser consideradas exitosas en esos cargos. Cuando uno tiene que pretender todo el tiempo, la dinámica se vuelve agotadora y es más probable sentirse como impostor.


Un futuro alentador para muchas mujeres que aspiran a ejercer puestos de liderazgo es diseñar nuevos modelos y condiciones de liderazgo que les permitan desarrollar nuevas formas de impactar y liderar, y que no sean heredados de contextos que han perdido su vigencia. Estos modelos no deberían ser catalogados como masculinos ni femeninos, sino como modelos innovadores que no responden a creencias anticuadas de poder o de paternalismos. Aunque son actitudes estereotipadas, con frecuencia asumimos que los hombres son objetivos, enérgicos, decididos y autoritarios, mientras que las mujeres son vistas como emocionales, serviciales, dóciles e inestables. Estas tipificaciones son generalizaciones que a menudo no responden a la realidad, pero que sin embargo ejercen un impacto importante en las actitudes que las mujeres deben reflejar para mostrarse aptas para el puesto.


Otro aspecto clave en la creación de nuevos modelos de liderazgo es la diversidad. Se trata de un valor agregado esencial dentro de un grupo de liderazgo. Así, entre mayor diversidad de género, cultura, etnia, afiliación política o religiosa, mayor será la posibilidad de expandir visiones alternativas y relevantes para la toma de decisiones. No obstante, conviene señalar que si los diferentes actores se mimetizan en una sola y única versión de líder, ya sea para tratar de pertenecer o de alcanzar el éxito, la riqueza de la diversidad termina por diluirse. Es por esto que resulta vital desarrollar e impulsar nuevos modelos de liderazgo.


No existe mejor momento en la historia para que las mujeres puedan crear un nuevo futuro de líderes. Somos nosotras las que debemos demostrar que somos capaces; las primeras en creer en nosotras mismas. Estos nuevos modelos deben incluir, en ocasiones, ser emocionales, pero en otras ser objetivas, enérgicas, pero empáticas. Estos modelos no son para un género u otro, sino para que nuevas formas de impactar y de guiar sean aceptadas, celebradas y buscadas. No lo haremos solo para las mujeres, sino para todos los que se sienten intimidados porque creen que no calzan en el molde de liderazgo. Es una invitación para descubrir que pueden coexistir muchos moldes, y que todos son válidos. Así, menos personas tendrán que sufrir el síndrome del impostor, y muchas otras diseñarán su camino de crecimiento y desarrollo. El futuro es alentador; reformular el futuro, de valientes.


Referencias


Corkindale, G. (2008). Overcoming imposter syndrome. Harvard Business Review. https://hbr.org/2008/05/overcoming-imposter-syndrome

Forbes México. (2021). La brecha de género se amplía: 54% de las mujeres líderes se sienten exhaustas.https://www.forbes.com.mx/forbes-women-brecha-genero-covid-19-puestos-liderazgo/

El momento más dulce y el momento más complicado para enseñar tecnología

En la historia más reciente de la España democrática tener una nueva Ley de Educación, y por lo tanto un nuevo currículo, no es ciertamente ninguna novedad ya que desde el año 1980 se han sucedido 8 propuestas de ley.

Sin embargo, para la enseñanza de la Tecnología hay dos puntos de inflexión muy claros. El primero de ellos, en el año 1990 con la LOGSE, cuando se sientan las bases para desarrollar los primeros currículos completos de la materia en la etapa de Educación Secundaria Obligatoria, en otras palabras, cuando se introduce de forma reglada la enseñanza de Tecnología en las aulas de la ESO. 

Y el segundo, y más reciente, con la LOMLOE de 2020 en la que aparece por primera vez la palabra Ingeniería junto a la Ciencia, a la Tecnología y a las Matemáticas (las denominadas materias STEM) en una de las 8 competencias clave a las que deberán responder las nuevas propuestas curriculares de Educación Infantil, Educación Primaria y Educación Secundaria que se empezarán a desplegar en los centros educativos a partir del próximo mes de septiembre.

El enfoque competencial del nuevo currículo, con la introducción de la competencia matemática y de ciencia y tecnología, da cabida a las experiencias de programación y robótica educativa en las aulas dentro del marco legal, muy útiles para introducir la alfabetización STEM. Esto no quiere decir que antes de la nueva ley no estuvieran realizándose, lo que ocurre es que hasta hoy no había una manera sencilla de “casarlas” formalmente con el currículo. De hecho, en muchos centros educativos que trabajan desde hace tiempo con modelos innovadores, en los que se destaca el trabajo por proyectos y además se realiza de forma transversal, los robots y la programación ocupan un lugar especial y privilegiado en las clases, siendo ahora el momento más dulce para continuar haciéndolo con el currículo a favor.

Por otra parte, se hace referencia al momento más complicado porque hay nuevos saberes que trabajar y se precisa formación sobre tecnologías que no se explican en los planes de estudio de magisterio. Entre los objetivos de la introducción de la enseñanza de la tecnología en la educación básica se busca fomentar vocaciones en este campo. En particular se habla mucho de la falta de más presencia femenina en ámbitos profesionales tecnológicos, pero es prácticamente imposible fomentar dichas vocaciones si no se ayuda primero a las maestras (que representan más de dos terceras partes de los docentes de educación infantil y primaria del país) y a los maestros a integrar y hablar de tecnología en su práctica educativa.

A pesar de que el acceso a la carrera de magisterio se puede realizar desde cualquier bachillerato, sólo un porcentaje muy bajo de la rama científico-tecnológica lo hace. En tanto que en las universidades españolas que imparten el grado de magisterio sólo entre el 10 y el 12% de los créditos están destinados a las matemáticas y/o TIC y es poco frecuente encontrar alguna de ellas que ofrezca la especialidad en tecnología. 

Más allá de los esfuerzos por llevar referentes femeninos de campos de la ingeniería y de las ciencias a las escuelas para dictar charlas inspiracionales entre el alumnado, y en particular dirigidas a las alumnas, sería de gran trascendencia que sus maestras y maestros, con los que conviven día tras día y que son sus referentes directos, las ayudaran a descubrir juntos las nuevas profesiones y los nuevos perfiles profesionales que el mundo del siglo XXI está demandando.

Rocío Lara

Responsable del área educativa en RO-BOTICA